Viajar a pesar de todo

El mundo está transitando tiempos complicados. Todos podemos verlo y sentirlo, verdad? La amenaza terrorista, los desastres naturales, el avance del racismo, el temor de un ataque nuclear y varios etcéteras. Pareciera que se viene el fin del mundo. Sin embargo, si me detengo a pensar un poco, imagino que todas las generaciones sintieron lo mismo en algún punto de sus vidas. Estoy segura que quienes vivieron durante las guerras mundiales, pensaban que no quedaba mucho por delante. Pero la realidad es que no sabemos qué pasará en el futuro, ni siquiera en el cercano. A veces el temor logra apoderarse de nosotros y nos quedamos quietos y estancados, ¡como si eso fuera a salvarnos! Considero es un gran error. Todos sabemos muy bien que un día la vida se va a terminar, pero eso no nos impide disfrutar del trayecto, no? Igual nos enamoramos, igual estudiamos, igual trabajamos, salimos, nos divertimos… Por qué entonces deberíamos dejar de viajar? Es más que obvio que no nos conviene ir a un destino en el que se pronostica un huracán o donde está haciendo erupción un volcán activo. Pero sí hay que saber distinguir una amenaza real y probable de algo que es posible, pero poco probable. Para ser totalmente honesta, todo esto que les digo, se los digo desde mi propio discurso de autoconvencimiento: soy una persona que sufre ansiedad y me cuesta mucho a veces tomar ciertas decisiones. Quienes también lo padezcan, me entenderán y sabrán lo difícil que es manejarlo con simple lógica. A pesar de todo esto, mis ganas de viajar, conocer el mundo y crear nuevos recuerdos pesan más y me empujan hacia adelante. Agradezco a Dios por esto, porque de haber ganado mi miedo, no hubiera conocido Nueva York, ni hubiera caminado las calles de Roma, o subido a la Torre Eiffel, o visto Londres desde el London Eye, o navegado los canales de Amsterdam, o conocido el pueblo donde nació mi papá, o escuchado las campanadas de La Sagrada Familia, entre tantas otras cosas. Inclusive puede decirles que los días previos a cada partida fueron los más difíciles: pocas semanas antes de ir a Europa, hubo un atentado en el aeropuerto de Bruselas y días antes de volar a Los Ángeles, Norcorea amenazó con un ataque nuclear en la costa oeste de Estados Unidos (?!). A pesar de esto, fui, volví sana y salva y, definitivamente, un poco más feliz.

No sé qué me deparará el destino. Pero sí sé que el día que me llegue la hora, QUIERO QUE ME ENCUENTRE VIVIENDO.

Hasta la próxima!
Alice.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s